Mientras corría desesperado por la cripta de piedra oscura podía escuchar en lo profundo los gritos de dolor de Tomas. Mi mano izquierda había quedado tan terriblemente mutilada que ya ni siquiera la sentía solo el olor de la sangre impregnada en el húmedo ambiente me recordaba que me estaba desangrando. Detrás había dejado una línea de sangre tan clara, que incluso un niño de 3 años podría dar con mi paradero y mi respiración estaba tan agitada que hasta el más torpe de los cadetes habría podido poner una flecha en mi garganta a oscuras.

 

Era un trabajo como cualquier otro, simplemente debíamos esperar a que la noche cayera y disponernos a entrar sigilosamente por las ventanas de la mansión Deneth. Adentro todo lo que debíamos tomar era un viejo libro por el que algún tonto había prometido 15.000 piezas de oro, más que suficiente para vivir durante los próximos meses en calma.

 

No era la primera vez que lo hacíamos, habíamos venido teniendo una serie de misiones exitosas los últimos meses lo cual nos había puesto en los ojos del jefe de la organización y al mismo tiempo en los ojos envidiosos de los demás miembros del gremio.

 

 Cuando Ditrick nos llamó a la oficina principal esperábamos un trabajo como cualquier otro de no mas de 500 piezas de oro para todo el grupo, cuando se menciono la gran suma, 15.000, lo primero que optamos por pensar fue: “¿Y a que Dragón tenemos que robar?”, pero rápidamente nos olvidamos de este primer pensamiento seducidos por el sonido glorioso del metal. ¿Que puedo decir? El oro es el titiritero del mundo, y las cuerdas que usa con la gente de mi gremio son de acero puro.

 

Así fue como terminamos Tomas, Norton y yo, en el lugar y la hora equivocada con el personaje menos apropiado. Era una mansión normal, nada fuera de lugar, tardamos unos minutos perdiendo el tiempo en los lugares obvios, la biblioteca, la cámara de torturas, la habitación principal, ….., ¿la cámara de torturas? definitivamente esta no era la mansión habitual….

 

Norton se acercó revisando las paredes manchadas de sangre, Tomas ni siquiera se atrevió a entrar, el olor a podredumbre eran insoportable. Pocos segundos después Norton encontró lo que parecía ser el marco de una puerta de roca oculto tras los manchones de sangre. Verificó que no fuera una trampa, yo rectifiqué el proceso, mejor la opinión de dos profesionales que la de uno, finalmente empujó con su hombro la puerta falsa, el sonido era el habitual de una puerta secreta de roca lo que no era habitual eran los símbolos arcanos que se dibujaban debajo de nuestra posición. El tiempo solo me alcanzo para mirar a Norton con resignación mientras mencionaba lo obvio: -“Nos jodimos”.

 

No se cuanto tiempo permanecí inconsciente, mientras recuperaba la conciencia, luchaba al mismo tiempo por enfocar mi mirada, solo veía sombras borrosas moverse al ritmo del crepitar de una llama. Un intenso dolor se concentraba en mi brazo izquierdo, sin mirar, como un movimiento reflejo, atiné a moverlo hacia mi otro brazo para masajearlo, un espasmo eléctrico subió desde la base de mi espalda hasta la nuca, el dolor que sentí fue simplemente desgarrador, mi mano estaba entrelazada completamente con una cadena, la cadena entraba  como hilo en un tejido de carne por diversos lugares de mi brazo. El otro extremo de la cadena estaba tejido en la carne viva del brazo derecho de Norton. La cadena pasaba por debajo de un ojal hecho de un eslabón de acero pegado con cemento al piso.

 

De entre las sombras un vos ronca y tranquila surgió, “Verán mis pequeñas ratas,  la cadena que los ata es una particularmente especial. Esta tejida con sus líneas de la vida, si la retiran de sus cuerpos morirán.”,  de repente se dibujo una figura repulsiva frente a nosotros, vestido con finas mantas y cedas, con joyas de inmenso valor, una criatura momificada en vida con el odio de una energía arcana haciendo de ojos en las ya hace mucho tiempo vacías cuencas de su cráneo. “En el Momento me encuentro en una entrevista con mi otro visitante, volveré pronto cuando termine mis  asuntos con el”.

 

Estaba totalmente fuera de mí, el dolor en mi brazo era insoportable, el terror que me había invadido me tenía fuera de control, la adrenalina fluía por todo mi cuerpo. De repente, los gritos de Tomas empezaron a inundar todo el lugar, Norton no reaccionaba seguía tendido en el piso, inconciente, yo no quería… de verdad, pero entre los gritos de dolor de Tomas, el olor a sangre, la adrenalina, el terror…. Norton fue un buen compañero, me gustaría decir que el lo habría querido así, pero en realidad el hubiera preferido despertar primero que yo… mala suerte por el.

 

Pasé el brazo de Norton por debajo del ojal, y corrí como un perro que su amo ha soltado y corre por el parque con su cadena arrastrando… la diferencia es que esta cadena llevaba atada al final el brazo derecho de uno de los mejores profesionales del gremio. Finalmente cansado, desangrándome y completamente fuera de mis cabales caí inconciente en uno de los numerosos túneles de la cripta a la que había sido llevado.

 

La verdad no esperaba volver a despertar, pero aquí esta usted, dice que su gente me encontró inconsciente en los corredores de la tumba, que por la gracia de su Dios estoy ahora curado y fuera de peligro, adicionalmente a todo esto me dice usted que su gente se dedica a dar caza y muerte a este tipo de aberraciones, y yo me pregunto como mata uno algo que ya esta muerto?.

 

-“Puedo enseñarte una o dos formas……….”

 

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Daiku es un personaje relativamente joven en mi historia como jugador, a diferencia de todos los anteriores Daiku pertenece a un  juego de rol conocido como Exalted de la casa White Wolf. Daiku es un Samurai confundido entre sueños de su pasado o del pasado de sus ancestros y la realidad misma, no esta seguro si sus memorias o recuerdos le pertenecen o son los recuerdos y memorias del espíritu del indomable guerrero que ahora acoge dentro de si mismo. Daiku tiene como propósito de vida apaciguar a los incalmes espíritus de sus ancestros quienes no descansaran hasta que el último miembro de la familia tanaka sea ajusticiado… ese día, el día que Daiku por fin podrá despertar de su sueño  en vida, las rosas del jardín de sus ancestros volverán a ser blancas.

“Lo último que recuerdo es caer… caer mucho… muy profundo.. En el vacio… luego el sonido del viento y el inconfundible olor de las rosas en el aire…. El aroma de los pétalos… Pétalos de rosa mesclados con sangre… luego el sueño….” 

La fría noche empeoro aun más cuando la tormenta se desato sobre la casa Tanaka. Muchos lo vieron venir, el opto por no esconderse, por dar la cara, venia a hacerle frente a su destino, no era debido entrar por la puerta trasera como una rata deshonorable.

Que podía el Joven Sato Ichiro hacer?, su familia estaba destruida y su linaje terminado, sus hermanas habían sido desposadas o vendidas como esclavas y la antigua espada Sato deshonrada y exhibida como un trofeo en el jardín principal de la entrada a la mansión de los Tanakas.

Nunca fue un buen guerrero, no  practicaba en el dojo de su padre, su presencia para los Tanakas era tan ínfima que ni siquiera se molestaron en matarlo el día del asalto a la casa Sato.

Mientras caminaba por el pórtico del jardín, el fuerte viento tormentoso movía su kimono al ritmo de su larga cabellera negra, su rostro completamente inexpresivo mientras dejaba resbalar el agua sobre su tez pálida. No evitaba los charcos, ni el barro, no cruzaba su mirada con uno solo de los guardias, simplemente caminaba con la  mirada fija, clavada hacia el frente.

Mientras se movía, los guardias solo optaron por reírse, era simplemente ridículo que Ichiro esperara poder hacerle frente a una docena de guardias de la casa Tanaka, sin armadura y desarmado.

Entre las risas, ahogadas por el silbar del viento y el golpear de la lluvia contra el suelo, Ichiro se detuvo justo en la mitad del jardín, rodeado por los guardias de la casa tanaka, que entre burlas y mofas se disponían a su encuentro. Un solo relámpago ilumino la escena completa del pórtico, el tiempo pareció detenerse en todo el jardín las gotas detuvieron su caída y quedaron completamente paralizadas, el viento dejo el pelo y el kimono de Ichiro estáticos en un solo sentido rebelando un pequeño detalle en su frente. Ahora ya era demasiado tarde para los guardias, habían fallado en notar el dato clave, un aro dorado iluminado con energía en la frente de Ichiro, parecía tan claro y tan obvio ahora, pero ya no había mucho que lamentar o hacer. Sin que una sola de las gotas avanzara hacia el suelo Ichiro dio un salto y tomo las espadas de su familia, las tomo una en cada mano y mientras contemplaba el lento avanzar de las gotas y el imperceptible y delicioso silencio que ofrecía la calma antes del relámpago vio con placer las rostros de los guardias que lentamente se tornaban de risas a asombro, mucho antes de que completaran su transformación Ichiro los convertiria sus risas en llanto, incluso  antes de que las gotas de lluvia chocaran contra el piso correría  sangre sobre el lodo del jardín.

12 cortes perfectos iluminados por la luz del relámpago, para cuando el estruendo del lejano rayo hubo llegado al pórtico de la casa tanaka, todo lo que quedaba eran 12 cuerpos y un jardín de rosas blancas tinturadas con sangre. Esa noche murieron 12 tanakas, los primeros 12, pero junto con ellos murió Ichiro y de la sangre mezclada con el lodo y el cuerpo del ahora olvidado Ichiro florecería la Rosa Negra, símbolo del segundo aliento de un mortal convertido por el odio en uno de los hijos del sol.

 “Para cuando hube despertado las heridas causadas por las espinas de los rosales se habían coagulado, pero no fue el golpe, ni las cortadas lo que llamaran mi atención, fue el mínimo detalle del color de las rosas…. Las rosas de la tumba de mis ancestros siempre fueron blancas…. Ahora todas eran negras, negras como el color de la sangre coagulada.”

Daiku

Ellassar era un poderoso mago al que una terrible enfermedad le estaba consumiendo todos sus conocimientos. de Sangre noble, hijo de reyes, con muy buenas intenciones pero muchas veces enfocadas en el camino equivocado por su sed de Conocimiento y poder.

Un aro de humo blanco subió rápido hasta el techo del ultimo piso de la torre arcana, había dejado el mal habito del tabaco hacia unos cientos de años, sin embargo después de terminar una investigación relevante o de dominar un nuevo hechizo se permitía un pequeño pecado, no era un signo de debilidad se decía a si mismo, mas bien una marca de renombrable fortaleza. En el último siglo se habría fumado unas 10 cargas de su pipa, sin embargo recordaba con anhelo cada una de ellas. Cuando se llega a un nivel tan alto como para ostentar el titulo de archimago, el descubrimiento de un nuevo secreto o el dominio de nuevo hechizos se hace cada vez más escaso.

Ellasar, había dedicado sus últimos 100 años de vida al investigación profunda de los misterios del universo, de noble sangre, y siendo el hijo mayor del rey de los alados se podía dar el lujo de pasarse la vida investigando sin tener que preocuparse por nada mas. Esta misma dedicación a la academia y devoción por los libros lo alejaron de su padre y le impidieron hacer amigos o crear una familia.

Los últimos 30 años Ellasar se resguardo en la villa de SilverMoon, conocida por su antiquísima torre arcana que tenia literalmente tapizada de escritos las paredes de sus 50 pisos.

Durante su estadía en la Torre de SilverMoon Ellassar hizo descubrimientos maravillosos, el nacimiento del mundo, las raíces de la energía arcana y la formula alquímica exacta de la generación de la vida. Pero el hambre de conocimiento de Ellasar lo llevó a buscar los secretos que no deben ser buscados  y a responder las preguntas que no deben ser respondidas, y todo aquel que sepa una o dos cosas del mundo sabe que la guardiana de estos conocimientos es airada y celosa de conservar los mismos, Vecna La Diosa de los secretos no vio con buenos ojos las transgresiones de Ellasar, y para prevenir la revelación de algunos de sus mas preciados tesoros lanzo una terrible enfermedad sobre toda la villa de SilverMoon, para asegurarse que ninguna criatura viviente atesorara estos conocimientos.

Día tras día la gente menos estudiada de SilverMoon, primero los niños y luego los vagos y campesinos, comenzaron a quedar en estado de coma.  La enfermedad era un consumidor de conocimiento eficiente, se radicaba en la mente de sus anfitriones y consumía uno a uno sus pensamientos, ideas, memorias y recuerdos hasta dejar al afectado en cuestión en un estado catatónico.

Ellasar desesperado de ver la muerte de miles por su hambre de poder, y aun mas consternado por la progresiva perdida de sus conocimientos, busco una forma de detener la enfermedad, sin embargo pronto entendió que sus intentos eran fútiles, sin importar su alto dominio de las artes arcanas contrarrestar la voluntad de un dios requería mucho mas que buenas intenciones y esfuerzo.

Mientras conservaba alguna parte de su alto poder, aplico a un hechizo de parada de tiempo un hechizo de permanencia y lo canalizo a manera de cúpula a través del techo de la torre arcana, consiguiendo una medio esfera que cubrió todo SilverMoon. Habiendo detenido el tiempo, la gente no debería morir por su culpa, y el podría buscar una solución a su problema.

Ellasar tuvo que viajar hasta los atrios de su padre, en el majestuoso castillo alado, dicho viaje le tomo poco menos de unas semanas, pero estas mismas fueron suficientes para consumir gran parte de sus conocimientos. Orgulloso como era, Ellassar había dejado de hablar con su padre unos 200 años atrás cuando abandono el palacio en busca de conocimientos, sin embargo cuando se esta muriendo lo ultimo que se desea es hacerlo solo y siempre es bueno recordarle a  alguna persona que a pesar del tiempo todavía lo tienes en tus oraciones y piensas en el cada día.

Llego a palacio con la firme intención de no perturbar a su padre con sus problemas, no obstante la pérdida de memoria progresiva de Ellasar era demasiado evidente como para pasar desapercibida ante los ojos del sabio Monarca. El rey inmediatamente dispuso todos los recursos del reino en buscar una forma de detener la enfermedad, pero ninguna Saga, o Maestro, o anciano parecía tener una solución para el problema de Ellasar que poco a poco lo iba consumiendo.

Día a día Ellasar olvidaba cosas sin importancia como los hechizos que había preparado para el día o los ingredientes de alguna forma alquímica en particular, otros días no tan afortunados olvidaba los atardeceres en la casa de la playa o el brazo firme de su padre enseñándole a montar a caballo. Fue el día que olvido el nombre y el rostro de su difunta Madre, que su padre entristeció prufundamente y prometió cumplir cualquier deseo de aquel que pudiera curar la enfermedad de su hijo.

Muchos charlatanes visitaron los atrios del castillo alado con curas falsas o engaños momentáneos, cada visita Ellasar perdía más su Fe y su conocimiento. Cada día el rey despertaba temeroso de que ese fuera el día en que su hijo lo olvidara. Fue durante una calurosa noche de verano, mientras Ellasar lloraba en la Biblioteca, por que no podía recordar los hechizos que estaba seguro había preparado el día anterior, que una hermosa mujer se presento ante los atrios del castillo, exigiendo, con vos demandante y encantadora,  la presencia del enfermo príncipe. El Rey le concedió a la hermosa mujer de la túnica roja una cita a solas con su hijo.

  

-“Ellasar, tu padre a prometido cualquier deseo a aquel que pueda encontrar una cura para la enfermedad que te aflige, quiero la misma promesa de tu parte para  mi y yo te daré el medio para detener la enfermedad que te aqueja. Debes entender que nadie puede devolverte el conocimiento que perdiste, y aunque habemos algunos que podemos curar completamente la enfermedad no nos atrevemos a cruzar los deseos de Vecna. Mi propuesta es simple yo detendré tu enfermedad, no la curare, pero tu deberás encontrar por tus propios medios la forma de curarla, a cambio deberás recuperar el conocimiento que has perdido y consagrarlo a mi nombre”

-“Y cual es el nombre de esta maravillosa señora que dice poder ir en contra de los designios de la mismísima Vecna”, dijo Ellasar en forma irónica.

-“No tiene sentido que alguien que posiblemente para mañana no recuerde su propio nombre se preocupe ahora por el mío, a su debido tiempo lo sobras” dicho esto la mujer del traje escarlata cubrió a Ellasar con una capa negra tejida con varios grabados Arcanos en hilo de plata y desapareció.

Ellasar  pronto se dio cuenta que mientras conservaba la capa puesta su enfermedad no avanzaba y su conocimiento no era consumido, sin embargo entendió también que entregar la salvaguardia de su mente a un artefacto, por poderoso que fuera, no era mas que una solución temporal. Ellasar debía encontrar una Solución permanente, que lo curara de la enfermedad o lo hiciera inmune a la misma. Ahora volvería a dedicarse a la investigación y al conocimiento, pero esta vez seria por su propia vida y la de SilverMoon. Ellasar saco su pipa y la encendió, Era hora de empezar a recordar su renombrada fortaleza.

Ellassar

El que llora Sangre.

Septiembre 4, 2007

Xelnar es uno de los personajes a los que mas aprecio le tengo (lástima que mis compañeros de juego no piensen lo mismo jajá), uno asesino Psionico con problemas serios de esquizofrenia debido a un oscuro pasado que atormentaba su alma.

Siempre de viaje DurnKhad recorrió khorvaire en una búsqueda constante de inspiración. Artista de renombre sus esculturas siempre fueron encontradas  en los más gloriosos palacios y atrios de grandes templos. Durante uno de sus trabajos para la orden de Thra’Dun, DurnKhad conoció a una enigmática mujer, Razlagar,  quien después de asechar sus movimientos durante horas se le acerco a susurrarle al odio:

“ Hoy, al salir de la orden, tu alma te será robada, y no volverá a pertenecerte y el día que la persona que te roba el alma muera, tu alma morirá con ella, y tus ojos no encontrar consuelo en las lagrimas y lloraran sangre, y perdido y sin alma serás presa del odio y la desesperación, y buscaras descanso en la sangre de otros pero solo te hundirás mas en el odio, y cuando creas que has tocado fondo y que no puedes caer mas bajo y que ya ni la muerte puede proporcionarte descanso, volverás a mi y yo te haré mi hijo.”

Dunkhad, un poco perturbado, termino sus trabajos en el templo y se fue sin mirar atrás. Fue al salir que se cruzo con un emisario del gobernador de Sharn quien le extendió una invitación a cenar para estudiar una propuesta de negocios. Durante la velada  a DurnKhad le fue presentada la hija del ministro a quien debía modelar en una estatua para inmortalizar su inigualable belleza. Embriagado doblemente de amor y licor y perdido entre las curvas de roca y carne y piedra y piel y unos la musa, la estatua y el escultor Durnkhad regalo su alma a la única mujer que desde entonces amó. Y viajaron juntos y no pudieron estar el uno sin el otro y desde entonces el solo la esculpió a ella y ella solo modelo para el. Pero el destino quiso que ella partiera con las ilusiones y los anhelos de Durnkhad. Fue así que durante una visita a las islas del arenal, la villa en donde DurnKhad y su esposa pasaban la noche fue atacada por Draconianos y Durnkhad y su esposa hechos prisioneros. Y Tubo DurnKhad que oír todas las noches los gemidos incalmes  de las mórbidas torturas practicadas a su esposa,  y tubo que esculpir todas las noches al jefe da las bestias. Una y otra y cada noche el jefe de las bestias rechazo la estatua que esculpió Dunkhad y como castigo su esposa fue torturada.  Una y otra y cada noche Dunkhad lloró y murió y cuando su esposa no aguanto más y desfalleció Dunkhad fue la presa de las torturas.  Una y otra noche tubo que ver a los ojos a su mayor odio y cincelar con furia los contornos de su desdichada y mal obrada figura. Pero sus manos se volvieron torpes, presas del odio y la tristeza y cada noche su trabajo empeoro. Hasta que cansado de sus fracasos el jefe de las bestias paso una daga por los ojos de Dunkhad y lo dejo abandonado a su suerte. Ciego, sin comida, con las manos calladas y maltrechas  de tanto tallar la piedra, Dunkhad espero la muerte, y entonces la escucho susurrándole al oído:

“Ahora ya estas listo, yo te haré uno con el odio y te daré los medios para desatarlo en venganza. Te llamare Xel’Nar que en Quor significa ‘El que llora sangre’. Ven mi hijo a donde vamos ya no necesitaras un alma.”

Xelnar